January 20, 2019

Hola queridos lectores.
El título de este post es bastante clarificativo, durante nuestra andadura formando gente y hablando con gente siempre nos llegan ciertos patrones que creemos que se extienden por la mayoría. Nos gusta tratar temas como este, nos gusta analizar el porqué de cada comportamiento y sobre todo, llegamos a la misma conclusión de que estamos llenos, no, llenísimos de prejuicios.

El vender o mejor dicho el estigma que le tenemos a los comerciales es conocido por todo el mundo, y quizá el mayor temor que se extiende entre todos aquellos que iniciamos proyectos empresariales sea el “no se vender”. Pero todo esto es falso, es una cuestión de percepción entre la población, vamos a enumerar un par de sentencias que siempre prejuzgamos de todo aquel que sea vendedor.

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El vendedor manipula

Esta quizá sea la que más hace para que levantes una barrera ante ti si te ves en una situación con un vendedor. A ningún ser humano le gusta ser manipulado, denota falta de inteligencia el cumplir la voluntad de otro simplemente por lo que dice o hace, y a la hora de tener una experiencia comercial esto nos hace estar cerrados y reticentes sea cual sea la oferta que tiene para nosotros. A veces incluso nos interesa lo que tiene que ofrecernos esta persona, es algo que necesitamos pero nuestro prejuicio puede mucho más que nuestra lucidez y nuestro sentido práctico. Normalmente no damos ni el beneficio de la duda.

No digo que no haya auténticos manipuladores vestidos de comerciales que tratarán de vender sobre cualquier otra cosa, sin embargo para no caer en esto, el buen vendedor debe de ayudar a su prospecto, un vendedor debe solucionar un problema y ayudar, si un buen vendedor detecta que no necesita lo que le está tratando de vender, se lo dirá, pero sin embargo si realmente lo necesita, el vendedor se convierte en una persona que te está solucionando algo.

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Ser comercial es molestar

Sabemos que no nos gusta que nos molesten para ofrecernos algo que no necesitamos, que resulta molesto que entres en una calle repleta de restaurantes con relaciones públicas esperando a que pases para ofrecerte las maravillas de su cocina. Esto molesta aún más si tienes el estómago lleno y tienes que pasar por esa calle irremediablemente. Compramos cuando queremos, no cuando nos dicen y lo cierto es que tratar de luchar contra eso es una batalla perdida para el comercial.

El buen vendedor no molesta, y si lo hace conscientemente, inmediatamente debería dejar de perder su tiempo y de la persona que tiene delante ya que una de las cosas más valiosas que tiene un comercial es el tiempo. Saber cuándo hay posibilidad de vender o cuando tenemos a una persona abierta a escucharnos es algo que todo vendedor debe dominar. Esto de lo da la práctica y el vender durante mucho tiempo, aprender vendiendo sobre tu producto es necesario. Escuchar y responder siempre teniendo en mente el ayudar a los demás tiene que estar en cualquier pensamiento comercial. Puede ser apasionante si te lo tomas como una oportunidad para conocer y hablar con gente nueva, así como aumentar tus habilidades sociales.

Y tú ,¿sigues odiando vender?

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