January 20, 2019

 

Creada dentro del marco de la Economía Colaborativa (Sharing Economy), que comenzó en los 80. Pensada a nivel global, pero que actúa a nivel local.

En Berlín Este, existe una tienda que no vende, todo es gratis. El sistema que utiliza es el de los socios, no más de 500, que se comprometen simplemente a donar los objetos que no usen, para que puedan usarlos otros.

Cuando uno acepta que no es necesaria la posesión de objetos, cambia la actitud y se reconoce que hay ciertos utensilios que no son de uso cotidiano, como un taladro, que lo usas para hacer un agujero en la pared, pero luego no lo quieres más. Lo contrario, la posesión compulsiva, refleja lo que ya venimos comentando en post anteriores sobre el consumismo : Nuestra sociedad está atiborrada de recursos, más que innecesarios.

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Sin duda es mejor pedir prestado lo que se necesita, cuando se necesita, y después devolverlo para que otros puedan usarlo.

Como medidor, si no podemos recordar cuando usamos un objeto por última vez, claramente no necesitamos tenerlo en propiedad. Pero claro, nos han educado en la creencia de la posesión, asociada a la sensación de seguridad, y se aplica a todo, a los objetos, coches, viviendas, hasta a las personas.

Otro dato a tener en cuenta : A la gente le hace feliz DAR, pero sin confundirlo con la caridad. Se sienten liberados de una carga cuando encuentran donde dejar sus cosas y por otro lado, encantados con la variedad de cosas a su alcance que pueden utilizar (Bicicletas, tiendas de campaña, maletas, cosas para los bebés, ropa, juegos, pelucas, decoración de Navidad, herramientas, etc).

La mayoría de los socios pueden permitirse comprar pero prefieren compartir y sus pequeñas donaciones, sirven para alquilar el local.

Los artículos prestados se apuntan en un libro, con un tiempo determinado, que en raras ocasiones se sobrepasa. La tienda pertenece a la comunidad, y las personas son muy conscientes que no deben aprovecharse más tiempo de la cuenta, ni quedarse con lo que no es suyo.

Tiene carácter local, pero pueden abrirse muchas tiendas de este tipo en diferentes localidades.

Sin duda, este modelo económico potencia la optimización de recursos, el sentido del equilibrio y el respeto hacia los demás y al medio ambiente.

En España, recomiendo la web: www.consumocolaborativo.com

Esta tienda de Berlín, nos recuerda mucho al Banco del Tiempo, muy extendido en Londres, pero también en muchas provincias españolas, incluso a nivel de los Centros Cívicos, donde se potencia el intercambio de habilidades, servicios, tiempo o tareas. Igualmente funciona como un club, el miembro que ayuda a otro o le aporta su tiempo de alguna manera que el otro necesite, acumula un saldo a su favor en créditos de tiempo, que podrá gastar, recibiendo gratis ayuda de otro miembro. Tampoco hay intercambio de dinero.

 

Hoy en día ambos conceptos nos parecen originales, y muy útiles para sortear ajustes económicos como los actuales, pero creemos firmemente que son una pieza clave en la economía futura y algo que nuestros hijos deben conocer, aprender a valorar y a usar desde pequeños.

 

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