September 20, 2017

Si tenemos que cambiar cosas, hagámoslo ahora para que cuando surja la próxima tormenta podamos dormir. Actuemos hablando con aquellos bancos, personas, empresas a las que debamos abonar una deuda e intentemos un cómodo aplazamiento. Si el banco no quiere escucharte quizá sea tiempo de abandonar tu casa e ir a una alquilada pero donde la presión ya no exista. Sé que habrás perdido miles o cientos de miles de euros, pero: ¿sabes cuánto te queda de vida como para condenar tus próximos 10 años sin poder disfrutar del presente? A veces seguimos corriendo, y más trabajo, más horas, más tristeza en nuestras vidas porque estamos envueltos en un laberinto sin fin. Siempre existe una solución a cada problema, a veces está delante de nuestros ojos, tan solo tienes que dar un paso al frente y decir: “Esto no lo quiero más”. Y escribir lo que sí deseas priorizar.

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Duerme cuando hay tormenta, escúchate a ti mismo-a. No digo que no pagues, pero tampoco te digo que por mantener un determinado nivel de vida tengas que condenar tu presente. Nos agarramos a soluciones que vemos a nuestro alrededor, lo que hacen los amigos, los vecinos. ¿Pero que es para ti lo más prioritario? ¿Que hará el que vuelvas a sonreír, a pasear con tus hijos, a estar con tu pareja? ¿Crees que será trabajando más horas para pagar el que…? Solo pretendo que reflexionemos. La vida es un suspiro que pasa sin darte cuenta, no malgastes un solo día.

Te dejo con este vídeo donde comentó una historia ficticia que bien ha sido real en muchos pueblos de España, espero que te guste.

Vídeo: “Anécdota los monos y el señor Din ¿Donde mandamos a nuestro dinero?

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