August 19, 2018


Hola amigos de la Escuela de inversión, nos encanta el mundo de las inversiones y sobre todo el enseñar a la gente esa educación financiera para gente corriente. Como bien dice el título del post, el inversor siempre trata de ganar para hacer crecer su dinero, ese es el objetivo de toda inversión, el ganar un monto de riqueza mayor que el que se desembolsó inicialmente… o no…

Y para realizar cualquier inversión siempre es necesario tener un capital, bien tirando de ahorros o puedes optar por solicitar un crédito rápido, por ejemplo con ¡QuéBueno! pero si os parece vamos a entrar en detalle con el tema de hoy…

Hasta aquí todo normal, parece de Perogrullo… pero no siempre tenemos estar percepción tan elemental y es que en la sociedad actual, se hace aún más patente la obsesión por ganar a toda costa en este mundo competitivo. Esto vemos que es dado sobre todo por la demencial demanda que tiene el ser humano contemporáneo por el todo ya y ahora, y es que ya lo veía hace décadas la banda de rock Queen,  “i want it ALL, i want it NOW”. Fiel reflejo de la sociedad actual es esta frase que marca la pauta de comportamiento también en los inversionistas.

Me gustaría rescatar una frase de R. Kiyoshaki que decía “ganar es no tener miedo de perder” porque en todos estos años en los que hemos estado metidos en el mundo de las inversiones, ya sean pequeñas o grandes con una mentalidad emprendedora, a medio-largo plazo, al final hemos aprendido que los mejores resultados son dados cuándo te pones en el mundo del contrario, de la otra parte, del adversario. Para esto es fundamental dominar el arte de la negociación.

Constantemente estamos negociando, estamos aportando valor para obtener más beneficio, y para ello debemos saber cómo cuidar, conservar y entender una relación que es una parte fundamental de la negociación. En cualquier relación comercial en la que estemos inmersos, sea pequeña o grande, debemos tener claro que si yo pierdo y tu pierdes es absurdo y no nos lleva a ningún lugar, por tanto no hay negocio y por supuesto, no hay beneficio.

Igualmente si hay un desequilibrio y yo concedo demasiado o no gano prácticamente nada pero la otra persona gana, salvo contadas excepciones cuyo objetivo sea otro y muy específico, tampoco tiene mucho sentido.

Por lo que vemos, en las negociaciones desde hace tiempo, nosotros siempre buscamos el crear sinergias con la otra persona aportando valor a la otra parte. Que la otra persona esté contenta de este acuerdo que se vea ganador dentro de la operación, hará que se construyan los cimientos para una relación comercial satisfactoria para ambas partes. Todos tenemos que tener claro que vamos a ganar, el famoso WIN-WIN donde todos salimos beneficiados y entendemos claramente las partes y donde gana cada uno. Este es el objetivo y seguro que sale adelante.

En todo acuerdo de negocios en el que intervengamos con una o más partes, lo primero en lo que debemos pensar es cómo puede ganar la otra parte y cómo vamos a ganar nosotros. Siempre preocupándonos por lo que la otra persona siente y por lo que necesita, si nos mantenemos aportando valor es muy fácil que la relación sea duradera. Cada vez que tengamos que estar en medio de un acuerdo comercial, perseguir el que gane la otra parte y luego nosotros, cuándo tengamos estos dos factores claros, el acuerdo será satisfactorio al 100% y seguramente no será el único que realicemos con esa persona.

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